sábado, 28 de febrero de 2015

La vida y su energía amorosa

“La medida de una vida, después de todo, no es su duración, sino su donación” –Corrie Ten Boom

La vida es un constante reto que se vive cada día.  En ella habrá lecciones para que uno aprenda a apreciarla, vivirla y disfrutarla.  Cada quien siente y vive la vida en forma diferente, pero para cada cual éste es un regalo divino: un regalo dado para que cada uno descubra, en su diario vivir, su profundo significado.

Habrá veces en que la vida estará llena de obstáculos, y otras en que todo saldrá de maravilla.  Acumularás una colección de alegrías y tristezas, errores y virtudes.  Cada momento será una lección única para que aprendas a valorar cada instante de tu vida.  No hay mañana sin hoy, ni tampoco hay hoy sin que haya habido un ayer, todo sucede por una razón.

La vida es para compartirla, es para dar.  La vida es una infinita expresión de amor, un amor creador que nunca acaba.  Este amor es una energía activa y divina que ha existido antes que el universo y el tiempo.  Disfrutarlo es  darse cuenta que nuestra existencia no es casualidad: estamos aquí por un extraordinario motivo.

Hemos sido escogidos para vivir esta vida, este tiempo, para aprender a amar.  Atesora cada instante de tu vida, ámate a ti mismo: tu “yo” interior, aquel que te habla constantemente, que te aconseja, que te ama.


Tienes una oportunidad única y extraordinaria para amar incondicionalmente a tus semejantes.  Ellos merecen ser amados como tú; no los juzques, ¡amalos!  Somos parte de una creación de amor, y tal es nuestro próposito de existencia.  El amor nos hace respirar, nos hace aprender, nos cambia, nos perdona, nos hace crecer.  El amor es la vida misma, es energía, creación, es el aire que respiramos: es Dios.